La atmósfera otoñal monocromática
de estos días cortos, me recuerdan a aquellos otros. Esos que sin pedir permiso
nos toman por asalto y dejan a la fatalidad durmiendo sin frazada en el living
de nuestras vidas.
Un accidente es un hecho fortuito.
Sin dudas, no eran los planes que había elegido y sin embargo era responsable
por ellos. A quién le importa.
Mis temores triviales mutaron
hasta convertirse en miedos vitales y lo cotidiano se volvió complejo.


2 comentarios:
Muy conmovedor Simona, admiro tu valentía y tu manera de ver la vida. Espero sigas escribiendo más. Abrazo!
Jane lo que te ocurrió no es agradable y cuando salimos a "transitar" la vida no sabemos lo que el destino nos deparará pero... que bueno que veas lo positivo y a mi me alegra que hayas podido apreciar las cosas lindas de esta vida y entre ellas el cariño de la gente que te ama!!!! y el amor incodicional de tu familia!!!
Publicar un comentario