La atmósfera otoñal monocromática
de estos días cortos, me recuerdan a aquellos otros. Esos que sin pedir permiso
nos toman por asalto y dejan a la fatalidad durmiendo sin frazada en el living
de nuestras vidas.
Un accidente es un hecho fortuito.
Sin dudas, no eran los planes que había elegido y sin embargo era responsable
por ellos. A quién le importa.
Mis temores triviales mutaron
hasta convertirse en miedos vitales y lo cotidiano se volvió complejo.

